En el máster de profesorado formaron grupos de 4 personas para que trabajásemos en grupos. Y les estaré eternamente agradecida por la buena selección que hicieron con el nuestro.
No sólo encontré unos compañeros de trabajo estupendos, sin problemas ante la falta de sueño (que nos produjeron algunas de las entregas), siempre dispuestos a echar una mano, siempre con buen humor, sino que también encontré amigos.
Dicen que las penalidades unen a las personas, pues en nuestro caso, penalidades no, pero el no dormir, las risas, las ideas locas que se llevan a cabo, comer bien, compartir ratos de ocio juntos, me ha dado la vida en el máster. ¡GRACIAS CHICOS!
